Es en este periodo, primera parte de la década de los setenta, antes de producirse los cambios políticos en España, que Gispert S.A., después de construir e inaugurar un nuevo edificio en la calle Provenza de Barcelona, se decide a construir una nueva sede corporativa en Sant Joan Despí (Barcelona). Unido a esto se plantea y se pone en marcha, la construcción del centro de formación en Collbató (Barcelona). En la segunda parte de la década de los setenta, la evolución de la Gispert ha sido increíble, pero el esfuerzo económico que ello comporta va a pasarle factura. Unido al cambio político del país y los problemas laborales que se crean, como consecuencia de huelgas y pérdida de capacidad económica por parte de las empresas, enorme inflación e intereses financieros desbordados. El mercado también se ha complicado con la llegada de los nuevos productos japoneses que lo inundan, “tirando” los márgenes hasta niveles nunca vistos. Gispert S.A. se ha convertido en una empresa con una organización muy pesada y con unos compromisos económicos difíciles de asumir.